sábado, 29 de noviembre de 2008

dominados por psicópatas??







  1. si las corporaciones fueran personas, muchas de ellas serían psicópatas,
    que aplastan y destruyen todo lo que las rodea con tal de lograr sus objetivos:




    destrucción de la competencia, despidos masivos, fusiones, presión sobre países
    para conseguir mayores beneficios, destrucción del medio ambiente, etc.







    Como una corporación no puede ser llevada a prisión, la única opción que queda son las sanciones económicas y restricciones para trabajar en algunos mercados. Un ejemplo claro es microsoft. A pesar de todos los juicios y todas las sanciones, nunca veremos a bill gates en prisión porque la responsabilidad es de la persona
    jurídica (la empresa).





    Algunos ejecutivos empresariales y corporaciones estadunidenses han sido condenados, pero "en general los medios y la sociedad tratan el problema como si fueran manzanas podridas, y nosotros decimos que todo el barril está podrido", afirma la canadiense jennifer abbott, codirectora del documental the corporation, ganadora de múltiples premios internacionales, que explora, con rigor, la naturaleza de la mayor institución de nuestros tiempos: la corporación.




    http://video.google.es/videoplay?docid=-9007907615315517199&ei=4igWSfW2MYr82wKIxO3ADQ&q=corporation+psicopatas





    El video completo dura CASI TRES HORAS, aunque se puede ver tambien por partes en youtube;





    Co-directores: jennifer abbott y mark achbar
    Guionista: joel bakan.
    Canada-2003

2 comentarios:

La Lola dijo...

Lo malo querido Jose es que detrás de las corporaciones, quien la maneja, quien decide, están las personas....Y si somos así en corporación como personas físicas seremos igual de mosntruos.
Donde yo trabajo hay muchas personas monstruos, no sólo por sus actuaciones como corporación, sinó como personas aisladas, te puedo garantizar que se de lo que hablas en primera persona....
Un abrazote

olinda dijo...

Siempre digo que estamos en manos de psicopatas... yo creo que los políticos padecen de una tremenda enfermedad llamada poder y codicia.